Pavés -Empavesado

Los peones gallegos del Gran Capitán (1503)

Según Jean d'Auton, los "galliegues" que combatían en Nápoles iban armados con partesanas, paveses y "targuetes" [dardos], marchaban descalzos y cubrían sus cabezas con peculiares altos bonetes. Pablo Jovio, en su Crónica del Gran Capitán publicada por A.Rodríguez Villa, explica que estos soldados usaban, según el antiguo costumbre de la milicia romana, escudos largos y recogidos y dardos para arrojar.

Los "3000 fanti galengi ch'é come sguizari" que se hallaban en enero de 1503 con la armada de Cartagena de escala en Cerdeña, según noticiaba el veneciano Marino Sanuto, ni eran tres mil, ni todos gallegos, ni probablemente, eran como suizos, pero llamaron lo suficientemente la atención en la Italia de principios del XVI como para que diversos autores destacaran su especificidad y diferenciación del resto de soldados españoles.

Los dos mil peones gallegos [en 12 capitanías] y asturianos [únicamente dos compañías] que el 5 de marzo de 1503 desembarcaban en Mesina, más allá de que fueran descalzos o vistieran sombreros propios de su tierra destacaban por armarse de forma distinta al resto de infantes [1].

El hecho de que Auton definiera como dardo el arma, indica que era percibida como un arma pequeña y arrojadiza [extremo que confirman las palabras de Jovio] pero lo más probable es que se usara tanto como arma arrojadiza como lanza de mano [2].


De la manera que pelean y se arman los suizos

En la cédula de 1503 dirigida a la merindad de Rioja publicada por Quatrefages [La revolución militar moderna] insistían los reyes en que los doscientos peones reclutados en la zona fueran "de la manera que pelean y se arman los suizos [...] armados con picas aceradas y enteras armaduras a la suiza". E insistían en el armamento previendo la falta del mismo: "y porque al presente podría ser que las dichas armas suizas no se podrían haber, habemos mandado traer de Alemaña y de otras partes mucha cantidad de ellas", indicando asimismo que se habían dado instrucciones a los herreros nacionales para la fabricación de tales armas.

Vemos que la adopción de la pica y con ella, el modelo militar suizo se lleva a cabo en el cambio de siglo. Quatrefages indica que las lanzas que usaban los peones en 1497 eran equivalentes a las picas, la distinción entonces era una mera cuestión de nombre, pero es evidente, a tenor de los ejemplos de la peonada gallega y de la indicación a las tierras riojanas, que el armamento y con él la forma de combate tradicional no habían sido sustituidos - cuanto menos, no totalmente - por las nuevas formas de hacer la guerra.


Empavesados

En el siglo XV vemos que el pavés es usado ampliamente por las tropas españolas, ya fuera en Castilla o en Cataluña. Un par de ejemplos:

Crónica de don Álvaro de Luna, condestable de los reinos de Castilla y León, escrita hacia 1460.
los ornes darmas para se armar de sus arneses, é los ballesteros é culebrineros, para aderes- 
zar sus ballestas é culebrinas , é los peones sus corazas é paveses

Y vemos como dichos paveses eran usados a modo de protección por los dichos peones que aseguraban el avance de los hombres de armas, que en dicha ocasión combatían a pie:

 é traían aquellos tres empavesados delante de sí, pensando que yá la gente de Don Alvaro de Estuñiga estaba dentro en la possada del Maestre ; é porque si aquello assi passasse, la gente de aquel descargassen en aquellos tres empavesados que iban delanteros, los quales por fuerza levaban consigo, é en tanto que assi descargassen en ellos, los otros se diessen á conoscer quién eran, é como venían á ayudar á los de Don Alvaro. 

En Barcelona, a 7 de febrero de 1461 se reclamaban para la guerra que comenzaba:
vos pregam e encarregam encontinent nos trametau cent homens de peu e disposts a treball armats e a punt en los quals ne haja sexanta ballesters trenta empavessats e deu ab lances largues 

[os rogamos y encargamos "encontinent" nos tramitéis cien hombres de pie y dispuestos a trabajo, armados y a punto en los cuales haya sesenta ballesteros, treinta empavesados y diez con lanzas largas]

Se estimaba [8feb1461] debían ser reclutados tres mil hombres: 1800 ballesteros, 800 equipados con paveses, 200 con lanzas largas y 100 con espingardas. Vemos que la proporción se repite.

Un año después, describía el conde de Pallars el uso del pavés en la aproximación de las tropas de Barcelona a las murallas de Gerona:
E axi la gent tira a la muralla [...] solament se metessen en orde e axi sens comeudament tot hom se mes en orde meteren se bella empavesada e sa ballesteria darrere ben cuberta e los spingarders per lo semblant queus dich han feta una gran brega. E axi ab la gran ballesteria e spingarderia totlguem decontinent les defenses de damunt. 

Y así la gente tira a la muralla [...] solos se metieron en orden, y así sin comandante todos se meten en orden; metieron bella empavesada y su ballestería detrás bien cubierta y los espingarderos por lo semejante que os digo han hecho una gran brega. Y así con la gran ballestería y espingardería "totlguem decontinent" las defensas de arriba.

Vemos claramente el uso que se da del pavés, en este caso, formando una empavesada, o sea, un muro de paveses, como podemos ver en el siguiente detalle de la representación de la batalla de Higueruela (1431):


Vemos clara la forma del pavés, aunque no como se sostiene en pie. A continuación otro detalle del cuadro, con dos empavesados [el primero, más ricamente vestido, sin duda un oficial] que caminan seguidos por dos ballesteros:


Y desde otro punto de vista, el que tal vez sitúe al lector en la perspectiva de Pablo Jovio que veía a los soldados gallegos como antiguos romanos, un empavesado caminando tras dos ballesteros en la misma representación de la batalla:


En enero de 1489, acuciados por una urgencia, los Reyes Católicos impedían la salida de todo pavés de Vitoria hasta que las 1.800 piezas que necesitaban enviar a Sicilia hubieran sido puestas en manos del enviado real. En diciembre de 1490 demandaban los reyes a la ciudad de Vitoria y tierras de Álava el reclutamiento de 300 peones, 150 ballesteros y "150 lanceros con sus paveses y escudos".

Los paveses vivieron su declive a finales del siglo XV y comienzos del XVI, y este fue considerablemente rápido - cuestión de dos décadas a lo sumo - coincidiendo con el perfeccionamiento de las armas de fuego, la entrada en uso de la escopeta que sustituía a la menos potente espingarda y desplazaba a la ballesta como arma secundaria. El pavés, construido en madera y forrado de cuero [3], podría detener una saeta, y quizá también el tiro de una espingarda de latón, pero las pelotas de plomo arrojadas por las nuevas armas portátiles de fuego no se dejarían detener por simple madera.

En todo caso, no es asumible que el abandono del pavés se debiera únicamente a la irrupción de potentes - y manejables - armas portátiles de fuego, sino tan bien a la sustitución de la lanza - una lanza de mano o dardo, según la terminología de Auton o Jovio - por la lanza larga o pica, que debía ser utilizada con las dos manos.

Los soldados gallegos y asturianos reclutados en 1502 fueron las últimas hornadas de los empavesados medievales. A partir de aquí, el arma de asta principal de la infantería sería la pica.

La pavesa continuó usándose en el combate en el mar, como parte del arsenal imprescindible en toda galera "aderezada para punto de guerra" disponiéndose la empavesada "para reparo de la gente" que había de participar en la lucha. [4]


Notas

[1] Para la composición, nombre de capitanes, fechas de reclutamientos, pagos, embarque, etc, de las distintas compañías gallegas y asturianas: Ejércitos y Armadas de los Reyes Católicos. p.421 y ss. y apéndice. Miguel Ángel Ladero Quesada. 

En la página 211 publica el apercibimiento de peones de 1495:

Galicia:
3000 Peones con casquetes gallegos, espada, lanza terciada con hierro largo y sus paveses de Pontevedra, al mando de Don Carlos Enríquez de Cisneros y 10 caballeros

León y Ponferrada
León y su tierra. 400 peones a la gallega
Ponferrada.        400              "
Asturias              600             "

En dicha relación, aparecen otras panoplias regionales: Salamanca apercibía 400 encoraçados, Plasencia, 200 ballesteros con ballestas, espada y azagaya - un tipo de dardo arrojadizo - Jaén, 200 hombres del campo con lanzas de 24 palmos o ballestas.

En 1502 - p.216 de dicho libro - se asumía un repartimiento de peones de 6000 escudados en Galicia, Asturias y León, 2500 espingarderos - sobretodo de tierras andaluzas, 6300 peones a la suiza y 3150 ballesteros.

[2] Jean d'Auton es bastante preciso al describir las armas y los combates; por ejemplo, distingue entre una "javeline" y una "grosse javelline d'Espaigne".
Respecto a que los empavesados usaran la lanza a modo de dardo, esto es, arrojándola contra el contrario, queda también testimonio gráfico por un detalle de la representación pictórica de la Batalla de Higueruela:

Empavesados arrojando lanzas a la carrera durante la batalla de Higueruela. 

[3] Véase la pieza D61 del Catálogo histórico-descriptivo de la Real Armería de Madrid, 1898. Pavés de madera cubierto de pergamino por ambas caras altamente decorado. Alto:1.20m, ancho:0.65m.

[4] Véase el Tomo 1º de Armada española, de Césareo Fernández Duro.


Para más imágenes de la batalla de las Higueruelas:
https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/b/bb/Battle_of_Higueruela.jpg
http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/6/6e/Higueruela.jpg
http://www.jdiezarnal.com/monasteriodelescorialsaladelasbatallashigueruelas.html
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