Spagnoli. Soldati di ventura in Italia [1516-1517] Defensa y asedio de Verona

Intentando documentarme sobre el origen de los Tercios, ejército permanente que nace del impulso dado por el emperador Carlos V en su pugna con Francisco I por el dominio de Italia, acabé viendo como en pocos meses del tránsito de 1516 a 1517, hubo soldados españoles en Italia sirviendo en cuatro bandos distintos, en dos guerras consecutivas sin una estricta relación directa.
Me llamó considerablemente la atención esta faceta de soldados de fortuna, y de ahí nace este artículo, el cual se verá seguido de otro que trate la segunda guerra que apuntaba.

El Cristianísimo rey de Francia y la señoría de Veneciz contra el Papa, el César y el Católico Rey de España.

El 10 de diciembre de 1508, se había constituido la Liga de Cambrai, por la cual diversas potencias acordaban dividirse los territorios de la Señoría de Venecia. Con el tiempo, los socios de dicha empresa, apreciaron que a largo plazo, el verdadero rival a batir en la lucha por la hegemonía de Italia era Francia, y se fundó una nueva coalición [1 de octubre de 1511] conocida como Liga Santa, que unió al Papa, España, Venecia y los cantones suizos junto con el Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico contra Francia.

El 21 de febrero de 1513 muere el papa Julio II y el nuevo papa León X - de la casa de los Medici - renuncia a seguir formando parte de la Liga. El 23 de marzo de dicho año, se firma el tratado de Blois, por el que Francia y Venecia se convierten en socios, asumiendo un reparto del norte de Italia.

En octubre de 1512, la guarnición francesa de Brescia, asediada por venecianos, había capitulado ante las tropas españolas del virrey de Nápoles recién llegadas al campo, que tomaron la ciudad en nombre del emperador Maximiliano a despecho de sus socios venecianos, que venían realizando una labor de asedio de semanas y que vieron como los franceses preferían rendirse ante los españoles.

Verona, asimismo, había sido ocupada por tropas imperiales en 1509.

Así pues, los soldados que luchaban en el norte de Italia, habían ido viendo como sus príncipes cambiaban sus alianzas y traicionaban a sus socios atendiendo al único interés que parecían demostrar: el personal.


Cerco de Brescia

En 1516, Brescia, que hacía un siglo que formaba parte de la Terra Ferma veneciana, tenía sin embargo una guarnición compuesta por tropas españolas y lansquenetes alemanes con gobernador español, que la mantenía en nombre del Emperador. Verona era gobernada por un comisario imperial, Giovanni Spinelli, conde de Cariati, con una guarnición compuesta por infantería alemana, española y suiza, junto con tropas de caballería italiana.
 
Los venecianos, junto a sus socios franceses comandados por el vizconde de Lautrec, plantearon un cerco a Brescia que puso a la guarnición - y evidentemente a la población civil, de unos veinte mil habitantes - bajo duras condiciones de vida, pues imponían una importante carestía a los pocos alimentos que podían llegar a la villa desde una comarca cabalgada por las tropas enemigas.
 
Ante los inciertos rumores de marzo que llegaban vía Roma desde Nápoles, en los que se indicaba que el virrey les mandaba refuerzos, lo que demandaban los soldados era dinero.
 
Así, en abril amenazaron [parte de los] soldados españoles que o se les pagaba, o se pasarían al campo veneciano.
 
En este momento y este lugar, los soldados eran [pues podían serlo] extramadamente quisquillosos en lo que se refiere a sus pagas, y éstas se les abonaban con relativa puntualidad, mes a mes.
 
Algunos españoles comenzaron a abandonar Brescia para ponerse a sueldo de venecianos - informes posteriores refieren un número de 400 - hasta que el gobernador optó por rendir la plaza, saliendo el conjunto de las tropas el 26 de mayo de 1516.
 
Una fuente, que parece por lo detallado bastante fidedigna, habla de la ordenada salida de las tropas: 200 caballos ligeros en cabeza seguidos de 50 putas a caballo [seguramente muchas serían compañeras de algún soldado y no prostitutas] 100 infantes en dos banderas [compañías] con 16 carretas llenas de prostitutas [algunas con sus hijos; probablemente "putana" para el observador sitiador, y "amigas" para los soldados sitiados] otros 200 infantes más, sesenta hombres de armas [caballería "pesada"] 150 escopeteros y 300 caballos [ligeros] que cerraban la marcha.
 
Por la capitulación hecha entre sitiadores y sitiados, estas tropas que salían de Brescia, debían dirigirse a Mantua, pero entraban en Verona el 9 de junio "contra li capitoli", para reforzar la guarnición de dicha plaza, que estaba cifrada en unos 6000 hombres [otras fuentes hablan de 8 o 9 mil] y apretar aún más a la población civil, compuesta por unos veinte mil habitantes.
 
Las tropas venecianas plantearon entonces un cerco de Verona, acompañados de los franceses de Lautrec.

 
Cerco de Verona

Iniciado el cerco empezaron a producirse salidas de españoles [y alemanes] para ir servir a los sitiadores.
 
Probablemente porque muchos españoles que habían negociado con venecianos habían acudido a la ciudad, e informaban del pago puntual de los venecianos y recordaban las penurias de los ejércitos sitiados, o directamente - como "Maldonato" negociaban con sus paisanos, entre 600 y 800 infantes españoles salidos de Verona reforzaban el campo veneciano a finales del mes de junio.
 
En el campo de venecianos se les prometía 8 pagas por 6 meses de servicio. Una prima de enganche como cualquier otra: 18000 escudos a 2000 lansquenetes, o pagar 1000 sueldos por 800 soldados, sólo que esta prima se ofrecía a título personal. 
 
Parece que en esta fase inicial del cerco, había poco - o ningún control - de lo que hacían los soldados. Así se refiere que españoles del ejército veneciano vendían pan a españoles del ejército imperial, y por lo tanto, mantenían contacto y comunicación sobre sus respectivas situaciones económicas y alimentarias y seguramente, animaban a los del interior a realizar el cambio de bando. 
 
La llegada el 16 de junio de unos 1000 suizos [500, 1500 o 2000 según las fuentes] reacios en un primer momento a reforzar Verona por la noticia de la carestía de alimentos, junto con la llegada de los españoles, agravó dicho problema, y soliviantó los ánimos, produciéndose 7 muertos en una trifulca entre los recién llegados y los lansquenetes alemanes, mientras que los españoles se juntaban en sus alojamientos [la ciudad se hallaba dividida por naciones y armas, lo que los españoles denominarían cuarteles] en prevención de que el "escándalo" se extendiera y les afectara a ellos.
 
Las pagas no llegaban, y las legumbres y el pan que se les daba a cuenta de sus sueldos eran insuficientes, máxime cuando de la masa con que antaño se hacían 35 panes ahora se hacían 40.
 
Así que el 21 de julio se producen desórdenes: los tres mil alemanes salen en arma de sus aposentos, haciendo que el gobernador se refugie en el castillo de San Pedro siendo saqueadas sus indefensas viñas. El sábado, los españoles se animan a saquear el mercado y pretenden alojarse a discreción, lo que provoca un tumulto popular.  

Incluso 40 hombres de armas del capitán general Marco Antonio Colonna dejan la ciudad. El 26 de julio le siguen 200 infantes, que marchan a Mantua, en poder de venecianos.

A pesar de que el 28 se paga a los españoles con 3500 ducados "por todo julio" y el día 30 se les da 1/4 de ducado de socorro para que no se vayan, el día 2 de agosto se van 100 por la puerta de Calzari, lo que obliga al gobernador a publicar un bando "bajo pena de rebelión" prohibiendo cualquier salida de la ciudad.

Los alemanes amenazan al gobernador y los españoles quieren la paga de agosto, al tiempo que algunos jefes ["capi", que no "capitani"] de estos negocian la contratación de 700 más. ¿Quien va a hacer que se cumpla el bando? A las 4 de la tarde del mismo día 2 de agosto, se van los dichos 700, a pesar de que el gobernador contrata 20 mil libras de pan, 500 de queso,  bueyes y vino para alimentarles.

Pasan los días, y Lautrec pretende que se plante batería contra los muros de la ciudad, a pesar de que en Verona ya no hay vino ni carne, quedan pan y legumbre solamente para ocho días y se bebe agua malsana, y la ciudad, por tanto, está en proceso de caer por su propio peso. Vienen los gastadores y se comienza la trinchera. Los españoles a sueldo de venecianos "tienen buena disposición para tomar Verona, "si les pagan".

Los ciudadanos de Verona piden al gobernador la rendición. Obtienen salvoconductos que los sitiadores les respetan. Los soldados españoles se ponen en ordenanza pidiendo licencia para "volver a casa". Más que probablemente se refieran a Nápoles.

El 4 de octubre se producen nuevas alteraciones de soldados. Cariati y Colonna huyen a Castelvechio. Los españoles se reparten la ciudad con los tudescos. El 14 de octubre se pone toda la infantería en ordenanza, los españoles "con las picas bajas" avisando que entregarán la plaza a quien les pague.

El gobernador reune al consejo de 12 [4 caballeros o nobles, 4 doctores o letrados y 4 ciudadanos de Verona] para pedirles dinero con que pagar las tropas. Estos se niegan a acometer la empresa de reunir la suma de 8000 ducados entre sus conciudadanos, caso que la tengan. El gobernador quiere convocar al consejo de 72, y al tiempo reune a los capitanes de las tropas amotinadas: 24 [o 12] de lansquenetes, 6 de españoles y 6 de esguízaros para evaluar la situación

Socorro del reino

Desde Parma llegan noticias que hay 3000 españoles en la Mirandola; desde Roma se dice que cada día pasan soldados por la vía de Tronto y la Marcha, "a la ganancia y a poner Verona en manos del rey católico". El socorro tiene que ser responsabilidad del virrey, por acción u omisión, ya que no pueden marchar cientos de soldados sin licencia, pero no hay ejército organizado, sino aventureros que van "a ganar sueldo", aunque la iniciativa de ese envío parece que la tuvo el entonces virrey de Sicilia, Hugo de Moncada, caballero que encontraremos en la resolución del próximo episodio, y todavía unos años después, en otro caso en boga de estos dos.

Estos españoles que van viniendo "a 10 et 20 al trato" desde el Reino [de Nápoles] en principio, al socorro de Verona, pasan a engrosar el campo de venecianos, tantos, que a estos les sobran los soldados. No quieren pagar más de dos mil. 
 
En Verona, en todo caso, entran unos 400 "poco a poco" algo que enoja a los alemanes por la competencia que les supone, tanto en la prioridad de las pagas como en la inflación en los víveres.

Paz de Bruselas y consignación de Verona

El 12 de noviembre de 1516 se acuerda la paz entre el César y el rey de España, por una parte, y el de Francia, por la otra. Este último se compromete al pago de indemnizaciones de cierta cuantía. También se habla de Verona, ciudad que se consigna al rey de España de manos del Emperador, para que este, a su vez, la libre al rey de Francia.

Las órdenes se transmiten desde las cortes a los respectivos campos y cesan las hostilidades. Se convoca una reunión entre sitiadores y sitiados para acordar las particularidades de la entrega de la plaza. Por el emperador y el rey católico, acude el obispo de Trento, cuyas tierras, fronterizas con el Tirol de los Habsburgo han servido de alojamiento a lansquenetes y tropas suizas que venían al socorro de la plaza. Por Francia, Lautrec.

Los representantes de ambas delegaciones se reúnen y se discute en base a los capítulos contenidos en la paz aprobada. El obispo de Trento indica que se ha de pagar la guarnición de Verona. Lautrec responde que ese punto no está en los capítulos aprobados por los tres príncipes. La respuesta es que "las tropas o cobran, o saquean". Hay que sacarlos de allí. La ciudad en ese momento, digan lo que digan los papeles no es de ningún príncipe, sino de los soldados que la ocupan.

Los delegados acuerdan que los franceses aportarán los treinta mil escudos para satisfacer la demanda de la guarnición, aunque preguntan si pueden usar otra moneda, como los "bezzi" venecianos [ver apunte 7]. El obispo de Trento dice "que no sabe que moneda es esa" y que en lo referente a indemnizaciones en lo capitulado en la paz se habla de "escudos del sol" moneda de oro francesa.

Lautrec indica que una cosa es la indemnización entre monarcas, y otra, la paga de los soldados. El obispo replica que los soldados no aceptarán la paga en esa moneda, sino únicamente en moneda "bona e grossa". Bien saben los venecianos que al presente no se gasta otra cosa que moneda forastera, moneda tudesca de 3 y 6 sueldos o moneda de Milán, estampada por el rey de Francia de 4 y 8 sueldos.

El día 12 de enero de 1517 la infantería española comienza su salida de Verona, con un salvoconducto que les facilite su tránsito hasta el reino de Nápoles. Los alemanes de Verona quedan en la ciudad, a la espera de que se les pague.

El día 6, sus compañeros en el campo enemigo habían recibido la última paga de la señoría de Venecia, siendo licenciados.

Quedaban sin trabajo unos miles de soldados... La abundancia de soldados ociosos licenciados de esta guerra dio lugar a posibilitar el inicio de la segunda, suceso, por otro lado, que se daría en otras geografías y épocas.


Oferta y demanda, ya veremos que pasa con ellos en la guerra de Urbino



Apuntes
1) Había 8 compañías de infantería española a sueldo de venecianos "inscritas" en el campo de Villafrancha di Verona, uno de los capitanes, Maldonado [o Maldonato] con título de coronel. En las listas aparecen dos cifras: 1846 y 1703 soldados. Esta última cifra aparece en relación con el total del campo veneciano, que era de 13.918 hombres, incluyendo 6.000 "aventureros" franceses. El resto, italianos. Tal vez los españoles no eran muchos, pero eran considerados "bellissima zente".

2) El sueldo por hombre parece ser de 3 ducados [aparece el coste por compañía].

3) El 6 de diciembre de 1516, el proveedor Gritti - encargado de los temas económicos del ejército - acuerda con Maldonado entregar la paga de los españoles hombre a hombre, sin embargo, el resto de capitanes, se niega. Esto daría indicios de las típicas corruptelas de la oficialidad, donde los capitanes gestionarían - y tomarían parte de - las pagas de los soldados de la compañía.

4) Aunque no he encontrado referencias de ningún enfrentamiento entre españoles sitiadores y sitiados, si hubo al menos un choque de importancia entre tropas que habían salido de Verona - entre los cuales había españoles - y tropas al servicio de la señoría. Lautrec no confiaba en sus alemanes a la hora de entrar en Verona - caso que no se dio - por el hecho de tener que luchar contra los de su nación, pero eso no quiere decir que dado el caso sucediera tal cosa, aunque en el caso que nos ocupa apreciamos una comunicación fluida entre un lado y otro del muro.

5) En enero de 1517, y concertada con certeza la entrega de Verona, los venecianos proceden a licenciar la mayoría de las tropas, excepto unos dos mil o dos mil quinientos infantes que alojaron en diversas plazas.

6) A pesar de que los venecianos parecían ser pagadores puntuales, también en su campo hubo "sublevaciones" con motivo de la paga.

7) En estos años circuló por el norte de Italia gran cantidad de moneda de bajo valor falsificada "con motivo de la guerra". Probablemente por ello los soldados preferían que se les pagase moneda de oro de alto valor, antes que moneda que pudieran gastar con facilidad, aunque les supusiera una perdida en los cambios, no pudiendo efectuar pagos en moneda de mucho valor en sus compras diarias.
El bezi o bezzi era una moneda veneciana de plata de 1/2 sueldo "muy amada del pueblo bajo, por la comodidad de gastar". El ducado veneciano era de valor de 124 sueldos, así que el bezzi era una 248ª fracción de ducado, una de las monedas "bona et grossa" con que los soldados preferían cobrar.
Sabemos por una relación posterior, que el proveedor veneciano hizo "crecer la moneda" igual que habían hecho los franceses, ahorrando unos 19.000 ducados, "valorando" el ducado en 7 liras, en lugar de 6 liras y 4 sueldos, que era la "ley" veneciana que rigió entre 1472 y octubre de 1517. Así, los soldados recibirían un pago menor en moneda del que constaba en nómina. Algo que se practicó en otras épocas y latitudes, como en Flandes en 1574 en la paga de tropas suizas al servicio de Felipe II.

Los soldados alemanes [y suizos] preferían el "rayne", como lo llamaban venecianos, llamado "Gulden rhein" o "rhein" a secas por los suizos, lo que en español se denominaba "florín del Rhin", acuñado por los cuatro electores del Rhin [Maguncia, Tréveris. Colonia y Palatinado].

8) Los venecianos tenían un sistema de información envidiable que llegaba a casi todas partes. De todas maneras, respecto a los movimientos de tropas españolas procedentes del reino de Nápoles, las noticias parece que llegaban de Roma, teniendo allí noticia bien cuando los españoles cruzaban el río Tronto, bien cuando se alojaban en zonas fronterizas, abandonando el reino de Nápoles [simplemente el Reino o Reame] y entrados en los estados de la Iglesia.

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