Capitán

El capitán era el primer oficial de la compañía, en quien residía su mando y dirección.

El capitán recibía una patente que le declaraba como tal, donde se recogían sus obligaciones y atribuciones. Si la compañía era de nueva creación, recibía además la conducta, documento que le permitía hacer la leva [la recluta] de los soldados en las localidades o zonas que le asignaran, y que permitía asimismo la colaboración activa de las autoridades correspondientes.

Para la mayoría de soldados, era el mejor puesto al que podían aspirar en su carrera. Debían saber leer y escribir - aunque hubo excepciones - y amén de llevar el mando táctico de la compañía, tenían la postetad de nombrar a todos los oficiales mayores y menores, y asimismo determinaba la distribución y concesión de las ventajas extraordinarias, lo que generaba dentro de la compañía una cierta red clientelar. No eran infrecuentes las críticas a los que "se sentaban en la mesa del capitán", estableciendo categorías entre los soldados.


Armas e insignias

El capitán de las compañías de picas debía llevar siempre un coselete o coraza, espada y rodela y celada fuerte [a prueba] y pica cumplida de 27 palmos.

El capitán de las compañías de arcabuceros llevaría igualmente rodela, pero sin coselete, sirviendo con arcabuz como el resto de soldados.

La insignia del capitán era la jineta, que llevaba su paje de jineta, soldado con cargo a la compañía, que también podía llevar la rodela del capitán.

Detalle de la lámina 19a de "La cavalcata dell'Imperator Carlo V nel suo ingresso in Bologna", impreso hacia 1530, donde podemos ver tres capitanes de compañías de arcabuceros españoles, que llevan coseletes cumplidos - sin celada ni morrión, con una gorra emplumada - y sostienen jinetas en sus manos. La espada es algo más larga de lo que se recomendaría unas décadas más tarde. 
A la derecha, paje de jineta y rodela, detalle del tapiz "Asalto y toma del campo atrincherado de Hulst". El capitán Alonso de Contreras con catorce años de edad, el año de 1597 narraba: "Llegué á Palermo y luego me recibió por paje de rodela el capitán Felipe de Menargas, catalán; servíle con voluntad, y él me quería bien". 

El capitán Juan Osorio de Ulloa tras vadear "la mar océana", durante la operación para tomar Zierickzee en 1575. La escena es un detalle de un grabado que ilustra la "Primera Década de las Guerras de Flandes", de Famiano Estrada, y se trata de una edición de 1681, por lo que no puede reflejar la moda de la época que pretendía retratar; solo hace falta ver los morriones de los soldados que aparecen alrededor y el sombrero de ala ancha, que en 1575 no estaba de moda. Aún así, este puede ser el retrato de un capitán del siglo XVII, con su jineta en la mano. 


Cometidos

Siendo capitán de picas, debía servir en la primera hilera de las picas, para como escribiera Brancaccio, "ser de los primeros que en peleas y batallas ha de ensangrentar la pica".

Debía en todo caso conocer el manejo de todas las armas - así para adiestrar como para dirigir a las tropas, debiendo en ocasiones el capitán de una compañía de picas dirigir una manga de arcabucería, o media manga.

El capitán de arcabuceros, serviría en la manga de arcabuceros en el escuadrón. Indicamos que este ejército había de ser muy dinámico, y un capitán había de dirigir tanto una manga en el escuadrón, como un asalto a una trinchera o una encamisada, pero se asumía que los capitanes de arcabuceros en "los más pláticos" y a ellos se les solía conceder el privilegio de dirigir las operaciones más delicadas.
Debía tener conocimientos de defensa y ataque de plazas fuertes, y también de escuadronar, aunque esta tarea dejamos declarada era oficio del sargento de la compañía bajo la dirección del sargento mayor del tercio.


Escuadra del capitán

El capitán de la compañía disponía de su propia escuadra, un conjunto de 25 soldados que servían bajo las órdenes de un cabo de escuadra. Esta escuadra estaba formada por caballeros principales, oficiales reformados y entretenidos, y se incluía en ella a estos soldados para que tanto los oficiales reformados como los caballeros particulares no fueran gobernados por cabos con menos experiencia en la guerra  o menos categoría social.

En su "Teorica, practica, y exemplos compuestos por el Capitan Bernardino Barroso", impresa en 1622, el autor explica como cuando entró a servir en 1574 en la compañía de Don Juan de la Cueva, el cabo de escuadra del capitán era Luis Pérez de Vargas, y siendo éste nombrado sargento, fue ocupada su plaza de cabo de escuadra por un alférez llamado Caxero.

A esta escuadra se les encomendaba diversas tareas de consideración, como por ejemplo, las tocantes al cuerpo de guardia.


Capitanes por cartas versus capitanes de canas

Son varias las denuncias - por parte de tratadistas como de veteranos - frente a los nombramientos de capitanes mozos, aún sin barbas, personas de ningún oficio a las que sólo el nombre de sus familias les proporcionaba el título de capitán.

Frente a estos capitanes por cartas - a los cuales disponer de un buen sargento les podía salvar de la deshonra de no estar capacitado para guiar a sus hombres - se recomendaba una experiencia mínima de varios años en el ejército, habiendo pasado por todos los puestos: de soldado a cabo de escuadra, y posteriormente a sargento y alférez. En todo caso, esto no siempre se cumplía.

En las Ordenanzas de 1632 se indicaba el requisito de seis años de servicio más tres como alférez o diez de soldado. Igualmente, dado que muchos capitanes de infantería lo eran asimismo de caballería - cediendo el gobierno de una de ellas en su segundo, pero gozando de ambos sueldos - se dispuso que únicamente se les concediera el mando de una sola compañía. Reducidas las compañías en este año a un único pie, la distinción entre picas y arcabuceros quedó anulada.


Montura

El capitán normalmente marchaba a caballo durante los traslados de la compañía, si bien a la entrada y salida - los momentos en que había que escuadronar - debía desmontar cediendo el caballo a un criado y ocupar su puesto. Eguiluz dejó escrito: "nunca el capitán el día de batalla lleve caballo salvador".


Sueldo

El capitán gozó de un sueldo de 40 escudos durante la práctica totalidad del periodo analizado.
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