Primera plana. Oficiales de las compañías de los tercios de infantería española

La compañía de un tercio contaba en teoría con once oficiales: tres oficiales mayores que tenían mando [capitán, alférez y sargento] y ocho oficiales menores que se encargaban de tareas específicas. 


Infantería española preparada para reforzar el asalto a la plaza de Alkmaar en 1573. Se puede ver al capitán al frente, dando instrucciones a los sargentos que llevan sus alabardas, los alféreces, o quizá abanderados, portando las banderas de la compañía, un tambor, numerosos arcabuceros, dos infantes armados con rodelas, y al fondo, un cuadro de picas. Exceptuando el tambor, y un soldado armado con rodela y arma de asta al final del escuadrón, todos llevan armaduras de cabeza, morriones.


Oficiales Mayores de la compañía

Todos los oficiales mayores tenían mando.



El capitán era el encargado en primera instancia de reclutar la compañía en España. Recibía una patente del rey que le otorgaba el título de capitán, y una conducta, documento por el cual podía realizar la leva. 

Era quién mandaba la compañía y escogía a los oficiales de la misma, si bien, con el tiempo, se van a imponer requisitos a los oficiales menores que nombraba, para evitar fraudes - compras de oficios - o nepotismo - elección de parientes sin méritos de guerra.

Durante casi todo el siglo XVI, el capitán más antiguo era quién, en ausencia del maestre de campo, gobernaba el tercio. A finales del XVI, van a ser los sargentos mayores - que eran, a su vez, habitualmente capitanes, aunque sin compañías - quiénes gobiernen el tercio en ausencia de los maestres de campo.

La insignia del capitán era la jineta. Cuando un capitán recibía la compañía, se decía que había recibido la jineta.




El alférez era el encargado de portar y guardar la bandera de la compañía, que era el emblema que encarnaba la persona del rey y el honor de la compañía.

Su principal cometido era éste, pero podía gobernar la compañía en ausencia del capitán, y, habitualmente, eran alféreces quiénes acababan recibiendo patentes de capitán, si bien podían llegar al ascenso desde otros oficios, como ayudantes de sargento mayor, por ejemplo. 

La mayoría de alféreces, en batalla o en asaltos, preferían dejar su bandera a cargo del abanderado o sotálferez, luchando con picas - en caso de servir en compañías de picas - o con arcabuz - en caso de servir en compañías de arcabuceros.



El sargento era el encargado de organizar la compañía, adiestrar a los hombres y procurar que sirvieran adecuadamente. Además, era el encargado - coordinado por el sargento mayor - de escuadronar a los soldados, disponiendo a los hombres en las hileras del escuadrón.

A nivel táctico, su papel era muy importante, pues mientras los capitanes y alféreces pasaban a combatir en las primeras hileras del escuadrón, el sargento mantenía la disciplina de los hombres que formaban los escuadrones.



Oficiales Menores de la compañía 

Los oficiales menores no tenían mando sobre el resto de soldados.

Decíamos que los puestos eran estos en teoría, porque a veces no se cubría la totalidad de ellos: no era infrecuente que quedasen por cubrir los puestos de capellán, o incluso de barbero, y que las plazas de pajes de jineta [el paje del capitán] y abanderado se cubriesen con criados de capitán y alférez respectivamente, mientras que el sueldo de esos oficios lo gozaban los amos.


1 Furriel  

El furriel se encargaba de aposentar a los hombres y de temas logísticos durante las marchas de las compañías.


1 Barbero 

El barbero tenía como cometido la higiene capilar, y contribuía a la salud de la tropa como un auxiliar de enfermería, aplicando primeros auxilios.



El capellán se ocupaba de la salud espiritual de los soldados. Durante la mayor parte del siglo XVI, la mayoría de compañías carecían de capellán, y había unos pocos por tercio. 


1 Abanderado o Sotalférez 

El abanderado era un oficial menor que tenía asignada la tarea de portar la bandera en las ocasiones en que el alférez combatía, o durante las marchas - pero no en las entradas y salidas a las villas, durante las cuales, era el mismo alférez quien portaba la bandera.

En muchas ocasiones, el alférez ponía uno de sus criados a ejercer este oficio, con menoscabo 


1 Paje de Jineta

El paje de jineta, muchas veces también paje de rodela, era el encargado de portar la jineta - arma de asta corta - que era la insignia del capitán, siguiéndole y marcándole, denotando que se trataba de un oficial. 


Además, podía portar una rodela, que servía para proteger al capitán. El capitán la podía tomar para combatir, o el paje debía cubrir al capitán, por ejemplo, cuando éste reconocía las defensas de una plaza enemiga.

Al lado de estos personajes - el archiduque Alberto, el maestre de campo Luis de Velasco, y un capitán o quizá un entretenido - un jovencísimo paje de rodela y jineta. El capitán Alonso de Contreras con catorce años de edad, el año de 1597 narraba: "Llegué á Palermo y luego me recibió por paje de rodela el capitán Felipe de Menargas, catalán; servíle con voluntad, y él me quería bien". 
 Asalto y toma del campo atrincherado de Hulst, detalle.  




En cada compañía había dos tambores o "atambores". Con su instrumento, transmitían las órdenes de los oficiales a las tropas. Eran imprescindibles en el fragor de la batalla, cuando las órdenes necesitaban elevarse sobre el ruido circundante.

Además, también podían tocar tonadas festivas o solemnes, por ejemplo, en ocasión de funerales.


1 Pífano

El pífano o pífaro se encargaba de tocar su instrumento, un instrumento de viento similar a la flauta que se tocaba atravesado. 

Su única misión era de tipo anímico: acompañar a los tambores tocando tonadas que animasen o acompañasen la marcha de las tropas.



En este acto solemne, a la par que festivo, la entrada del Cardenal Infante en Gante en 1635., podemos ver un tambor y un pífano tocando al paso del nuevo gobernador de los Países Bajos. El tambor debía tocar su instrumento también para transmitir órdenes a los soldados. El pífano solo acompañaba festivamente las tonadas del tambor durante las marchas u otras ocasiones, como la aquí representada. 





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