Preeminencia del Sargento Mayor sobre el Capitán

En "Los sucesos de Flandes y Francia en tiempos de Alexandro Farnese", pueden encontrarse varias referencias a Tercios gobernados por capitanes, en ausencia de sus maestres de campo. ¿No tenían sargentos mayores?

Lelio Brancaccio, en "Il carichi militari" de 1610, relata que en tiempos de Farnesio se impuso definitivamente, que el sargento mayor, antes de ascender a este cargo, debía haber servido como capitán, pues anteriormente, podía ser su último cargo el de alférez, lo cual, acababa originando problemas, pues amén de que el sargento mayor tenía menor autoridad, en ausencia del maestre de campo, era un capitán quien gobernaba el Tercio, originándose numerosas rivalidades entre capitanes por el gobierno de la unidad, que en teoría, eran todos iguales.

Sancho de Londoño, en 1568, narraba:
faltando el Maestro de Campo, era subrogado en su lugar el Capitán del tercio más benemérito.

Aunque el ejemplo no es quizás el más adecuado, porque puede tratarse de una situación excepcional, un ascenso de un alférez a sargento mayor, en 1585, narrado por Alonso Vázquez:
y al alférez Juan Pelegrin, que con tanta satisfacción habia gobernado esta compañía, no habiendo ninguna vaca que poderle dar en aquella ocasión, mandó Alexandro fuese á la villa de Dunquerque por Sargento mayor, que por ser hombre inteligente y que sabia todas las lenguas de aquellos países , le pareció para las pláticas de aquel puerto seria su persona de importancia, como lo fué en todo lo que se ofreció

Se puede entender que queriendo recompensarle, y no habiendo vacante de capitán, lo hicieron sargento mayor.

Y un Tercio gobernado por un capitán, en 1583, el de Pedro de Paz, que quedó en manos del capitán Juan del Águila, hasta que a la muerte de aquel, en 1584, se le proveyó el mando de ella, primero como gobernador, y luego como maestre de campo. Se refiere, eso sí, que era el capitán más antiguo del Tercio.

De los ayudantes del sargento mayor, dice Brancaccio que se escogen entre los alféreces, y que su aspiración ha de ser obtener una compañía, un título de capitán, que no pueden castigar a estos, y que su autoridad emana de los maestres de campo [y entiendo que de los sargentos mayores] y que los capitanes los han de obedecer por ser transmisores de las órdenes de áquel.


Valoración de Julián Romero en 1559

Una carta de Julián Romero - entonces capitán y castellano de Damvillers - a Guillermo de Orange, a 17 de octubre de 1559, es muy aclaratoria a este respecto. Existía una disputa entre el capitán Jordán de Valdés y el sargento mayor Pedro de Ayala, el cual había prendido un soldado de la compañía de dicho capitán, y Valdés protestaba que el apresamiento no era conforme al uso, pues el sargento mayor no tenía autoridad para ello, sin autorización del maestre de campo.

Romero le explica a Orange las atribuciones de los diferentes cargos en la milicia, respecto al asunto organizativo y disciplinario, y concluye que:

"el cargo de capitán es mucho mas preminente que el del sargento mayor, y quando aya servido muy bien y hartos años de sargento mayor por muy gran mid les azen capitan y en esto vera VS quan mas premienente cargo es ser capitan q sargento mayor / que de capitan viene al maese de campo y de sargento mayor no viene sino a capitan"


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